martes, 6 de junio de 2017

Francisco de Goya

Francisco de Goya nació en el año 1746, en Fuendetodos, localidad de la provincia española de Zaragoza, hijo de un dorador de origen vasco, José, y de una labriega hidalga llamada Gracia Lucientes. Avecinada la familia en la capital zaragozana, entró el joven Francisco a aprender el oficio de pintor en el taller del rutinario José Luzán, donde estuvo cuatro años copiando estampas hasta que se decidió a establecerse por su cuenta y, según escribió más tarde él mismo, "pintar de mi invención".
Todavía en esta primera etapa, Goya se ocupa más de las francachelas nocturnas en las tascas madrileñas y de las majas resabidas y descaradas que de cuidar de su reputación profesional y apenas pinta algunos encargos que le vienen de sus amigos los Bayeu, tres hermanos pintores, Ramón, Manuel y Francisco, este último su inseparable compañero y protector, doce años mayor que él. También hermana de éstos era Josefa, con la que contrajo matrimonio en Madrid en junio de 1773, año decisivo en la vida del pintor porque en él se inaugura un nuevo período de mayor solidez y originalidad.
La nevada



Pintado en 1786, año feliz para el pintor, pues en él recibe el nombramiento de pintor del Rey y se afirma su prestigio entre los intelectuales y hombres de empresa madrileños, este hermoso tapiz forma parte de una serie ideal de las cuatro estaciones, en la cual Las floreras encarna la primavera, La era, el verano, La vendimia, el otoño, y La nevada, el invierno. Goya debió quedar, y con razón, muy satisfecho de ellos, pues años más tarde los repitió, en tamaño reducido, para la decoración de un gabinete de la duquesa de Osuna en su quinta de la Alameda. La nevada es excepcional como estudio de grises y blancos de refinadísima armonía, en los que se evidencia el estudio de Velázquez.

lunes, 22 de mayo de 2017

La ida de La Sauceda

Tocaba irse. Todo el mundo estaba triste y también contentos porque nos íbamos a nuestras casas. El sendero para llegar La Sauceda se me hizo más largo el de la ida porque ya estaba muy cansado.

La búsqueda de pistas

Mi grupo quedó el tercero, pero fue porque alguien metió una pista en el interior del tejado donde no se veía, porque si no podríamos haber quedado segundos.

La gincana

La gincana era dificilisima. Había muchísimas pruebas. La que más me costó fue la de sacar el euro del recipiente con agua. ¡No saque ninguna!

El sendero de 6 horas

Fue larguísimo. Repetimos un sendero que habíamos hecho antes, pero en vez de dar la vuelta para las cabañas fuimos para arriba, hacia la cima de la montaña.

La comida que más me gustó

La comida que más me gustó fue los macarrones con chorizo. ¡Estaban riquísimos!

El martes

Lo que quedaba del martes lo acabamos haciendo lo que quisiéramos. Dimos un paseo hasta llegar al río, lo cruzamos y nos sentamos en las rocas el otro lado a hablar.